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martes, 24 de mayo de 2022

Normativa 2022 para viajar en coche con bebés y niños

 


Conoce en este post todo acerca de la normativa de sillas de coche de niños para viajar con tu vehículo en este 2022. Desde dónde ponerla hasta cuándo deben usarla los pequeños, medidas que hay que llevar a cabo para cumplir con la legalidad y ganar en seguridad y mucho más… ¡Aquí!

Normativa sillas de coche para niños 2022 en España

La nueva normativa que regula la seguridad de los niños en el coche y homologa los sistemas de retención infantiles se llama ECER R-129 (i-Size), que convive con la anterior, la ECE R44/04. 

Varios aspectos se han modificado y actualizado de cara a este 2022 que acaba de arrancar, así que vamos a revisar qué dice la nueva ley al respecto.

Entre otros aspectos, el reglamento de sillas para niños en los coches establece una clasificación de los grupos dividida en intervalos en función de la altura y el peso que admiten los dispositivos. Además, determina que las sillas contramarcha deberán usarse hasta los 15 meses (o hasta que el niño mida 71 centímetros), que el uso del sistema Isofix sea siempre obligatorio, y que la silla y el asiento del coche en el que se coloque deban llevar un distintivo i-Size.

Sillas de coche para viajar con niños: Todo lo que debes saber

Edad, peso y altura del niño

La edad no es el factor determinante, sino el peso y, sobre todo, la altura. Por eso los fabricantes de sillas de coche definen los tramos en base a este concepto, estableciendo tres principales grupos: de 40 a 85, de 45 a 105 y de 100 a 150 centímetros.

Por tanto, como responsables hay que prestar especial atención a que la silla sea apropiada para las condiciones del pequeño y no sustituirla o suprimirla demasiado pronto o tarde. Debes tener en cuenta que la norma para el cambio es que la cabeza del menor no llegue a sobrepasar la altura máxima de la silla.

¿Cómo instalar correctamente una silla de coche para bebés o niños?

  1. Lo primero que debes de tener a la hora de instalarla correctamente es su ubicación, dónde poner la silla del niño en el coche. El lugar más seguro para hacerlo es la parte trasera del vehículo, en concreto el asiento central ya que le protegerá de las colisiones laterales. Además, también evitará que se puedan cortar si se rompe una ventanilla.
  • Deberás buscar los anclajes del sistema Isofix en el vehículo para enganchar las barras posteriores de la silla de bebé o niño. Si el asiento central no tiene este sistema y sí los asientos laterales, instala en ellos la silla. 
  • Tras acoplar los anclajes deberás reforzar la seguridad con un punto de apoyo adicional. El más habitual es el superior, que consta de un cinturón que se ancla a la parte posterior del asiento. También existe como punto de apoyo inferior una pata que se coloca en la parte inferior trasera del asiento.
  • Si tu vehículo cuenta con cinturón de seguridad de varios anclajes, coloca la silla de bebés o niños en su posición correcta y saca el cinturón de seguridad fuera del respaldo del vehículo. Luego pásalo por las marcas de color que verás en la silla, engánchalo a la parte inferior del asiento y asegura la fijación estirando del cinturón para garantizar que el dispositivo no se desplazará.

Compatibilidad y homologación

Debes asegurarte que tu coche cuenta con un sistema Isofix o un cinturón de seguridad de tres anclajes. El Isofix es un sistema de anclaje para las sillas de coche infantiles estandarizado por la normativa sobre sillas de niños en los coches de 2021. 

¿Cuándo puede ir un niño en el asiento delantero del coche?

Cuando mida más de 1’35 metros, aunque la DGT recomienda que los menores viajen en las plazas posteriores con su correspondiente sistema de retención hasta que alcancen el metro y medio de estatura.

No obstante, existen algunas excepciones para viajar con niños o bebés en el asiento delantero. El niño podrá sentarse delante, aun cuando su estatura sea inferior a los 1’35 metros, siempre y cuando el vehículo sea biplaza o no disponga de asientos traseros, todos los asientos estén ya ocupados por otros menores con una estatura menor de 1’35 o el vehículo no disponga en sus asientos traseros de los sistemas de retención adecuados. Recuerda que siempre que el menor viaje en el asiento delantero con la silla en el sentido contrario a la circulación del vehículo deberás desactivar el airbag.

Hasta cuándo deben usar silla en el coche los niños

Una importante cuestión a resolver es hasta cuándo deben usar silla en el coche los niños. Y lo cierto es que no hay una edad fijada a partir de la cual deban dejarse de usar las sillas de coche para niños, pues todo depende de la altura y, en menor medida, el peso del menor.

¿Cómo afecta la normativa de sillas de coche en los vehículos especiales?

En los taxis, los menores podrán ir en los asientos de detrás sin usar un sistema de retención infantil, siempre que el vehículo circule por ciudad, siendo uno de los casos cuando pueden ir los niños sin silla en el coche. Fuera de la ciudad, el responsable del pequeño deberá encargarse de que este viaje de forma segura, solicitando un servicio con silla para el niño o contando con una. Otro de los casos sobre cuándo un niño puede ir sin silla en el coche, es si el vehículo tiene más de nueve plazas, aunque con la condición de que la persona que lo conduzca o el guía hagan saber a los pasajeros que están obligados a abrocharse el cinturón de seguridad o el sistema de retención. Para recordarlo deben usar medios audiovisuales, pictogramas o letreros colocados en un lugar visible en cada asiento.

Sanciones por no utilizar adecuadamente la silla de bebé

No cumplir la normativa está contemplado como una infracción gravey puede acarrear la retirada de cuatro puntos del carnet de conducir y una sanción económica de 200 euros. Pero ten en cuenta que la sanción será siempre el mal menor: si no se usa la silla o si se emplea inadecuadamente las consecuencias pueden ser graves para la seguridad de los más pequeños en caso de accidente. Por eso es necesario concienciar sobre el uso obligatorio de sillas para niños en los coches.

Aspectos a considerar al elegir una silla para bebés

Más allá de que esté homologada y se adapte a la normativa europea, hay que elegir el tipo de silla que mejor se amolde a las necesidades del bebé teniendo en cuenta su peso y altura, y tener claro que sea compatible con el vehículo del que se dispone haciendo las comprobaciones oportunas.

Hay que recordar que los bebés (grupo 0) deben ir colocados en sentido contrario a la marcha, así como los niños pequeños que no superen los 15 kilos (0+) y no sobrepasen el respaldo. Los dispositivos del grupo 1, fabricados pensando en un peso de entre nueve y 18 kilos y destinados a niños muy pequeños, de entre uno y cuatro años, pueden colocarse en ambos sentidos de la marcha, aunque siga siendo recomendable que miren hacia atrás.

Accesorios de seguridad para viajar con niños en el coche

Además de la silla de coche para bebé, existen muchos otros accesorios que puedes instalar en el coche para mejorar la seguridad de los más pequeños:

Alzador de coche para niños

Accesorio apto para menores de más de 1’35 metros, sirve para adaptar la altura del ocupante a los sistemas de seguridad del vehículo. Además, evitarás que el cinturón le roce el cuello y la clavícula, y se acoplará mejor a su cintura. Los más vendidos son universales y su precio oscila entre 13 y 60 euros.

Espejo retrovisor

Si tu bebé o niño está colocado en una silla de seguridad en sentido contrario de la marcha, ¡este accesorio es perfecto! Se instala en el cabecero del asiento trasero y te permitirá tenerle controlado todo el trayecto. Son muy fáciles de instalar, la mayoría son regulables y abarcan un gran ángulo de visión. Su precio oscila entre 5 y 20 euros.

Clip para pecho

Si tu pequeño es escurridizo y no se lleva muy bien con su sistema de retención, ¡este accesorio te ayudará! Se usa en el arnés de cinco puntos y sirve para evitar que los niños o bebés se quiten los cinturones verticales. Vale entre 5 y 10 euros.

Parasol

Te recomendamos que te hagas con uno, especialmente si vas a realizar viajes largos con un niño o bebé. No influye en la seguridad del pequeño en caso de colisión, pero sí le mantendrá protegido del sol y de las quemaduras. Por tan solo entre 10 y 20 euros podrás adquirir uno.

Consejos para viajar con niños en coche en trayectos largos

Te aportamos además algunos consejos que te ahorrarán muchos ¿cuánto falta? durante el trayecto y harán el viaje más cómodo para todos:

  • Pon su música favorita. Canciones para cantar en familia a modo de karaoke improvisado o una lista de reproducción de canciones infantiles harán el viaje más ameno y desarrollarán su creatividad.
  • Busca el confort del pequeño durante el viaje con un reposacabezas. ¡Se convertirá en un imprescindible! Le ayudará a que las siestas en el coche estén libres de balanceo. Además, estos complementos no comprometen la seguridad de la silla para bebé o niño en caso de accidente.
  • Instala un protector de asiento para que pueda hacer de las suyas. No solo ayudará a que el niño esté más cómodo gracias a su espuma, también protegerá la tapicería del vehículo.
  • Ponle una película. Cuánto más entretenido esté, ¡más ameno será el viaje! Hazte con un soporte para poder sostener la tablet en el reposacabezas del vehículo.
  • Ofrécele un snack o zumo. Si no quieres que la tablet sea el único entretenimiento del pequeño, puedes instalar una bandeja para que pueda comer durante el trayecto sin manchar el coche.
  • Inventa juegos para distraerle durante el viaje. «Veo veo», palabras encadenadas, caza de letras, matrículas… Dependerá de la edad del niño, pero existen juegos para todas las edades que harán del viaje una experiencia muy divertida.



jueves, 19 de agosto de 2021

La nueva carta verde o CIS (Certificado Internacional de Seguro)

 


Seguramente ya habías oído hablar antes de la carta verde de tu vehículo, pero por si acaso no sabes qué es o para qué sirve, a lo largo de este artículo vamos a solucionarte todas las dudas que tengas sobre este documento.

Los viajes fuera de nuestro país son cada vez más habituales, para poder realizar estos desplazamientos fuera de nuestras fronteras se necesita disponer de un seguro, o nos expondremos a una multa y la inmovilización de nuestro coche o moto. Ese seguro debe estar contemplado en lo que se denomina la carta verde.

Además, desde junio de 2021, la carta verde como la conocemos hoy en día ha cambiado. Este documento no se llama así, su nombre oficial es CIS (Certificado Internacional de Seguro), aunque coloquialmente se le siga llamando carta verde.

La nueva carta verde ha pasado a presentarse en formato digital, no es de color verde y las aseguradoras no están en la obligación de facilitársela a los asegurados.

¿Cómo es la nueva carta verde?

Siempre que viajemos con nuestro vehículo fuera de España, es recomendable llevar con nosotros la carta verde, más adelante detallaremos en qué países es obligatoria.

La Carta verde es un documento que permite acreditar en diferentes países que tenemos al día el seguro obligatorio de responsabilidad civil de nuestro vehículo.

El seguro obligatorio cubre al conductor de daños corporales o materiales que pueda provocar con su vehículo a terceros y es una protección que todo vehículo debe tener si no quiere enfrentarse una multa muy elevada.

OFESAUTO define la Carta Verde como “un documento para ayudar al tráfico internacional de vehículos y para garantizar la atención a las víctimas de accidentes de tráfico entre vehículos de distintas nacionalidades”.

El nuevo documento es digital y no lleva el color verde. Además, las aseguradoras no la tienen que entregar en mano al hacer un seguro. Se enviará vía email a cada asegurado, que lo podrá imprimir en blanco y negro.

Es el asegurado quien elige si quiere imprimirla o no. En caso de que la policía pida el documento, se le puede mostrar la carta verde en formato digital. Eso sí, es obligatorio enseñarlo (o el recibo del seguro en su defecto) porque es lo que ratifica que el vehículo dispone de seguro obligatorio.

Estos cambios han sido aprobados en la asamblea general del Consejo de Oficinas Nacionales, del que forma parte España por medio de OFESAUTO (Oficina Española de Aseguradoras de Automóviles).

Ventajas de la nueva carta verde

El objetivo principal es reemplazar el actual sistema basado en papel impreso en color verde por otro mecanismo más efectivo y seguro. Un avance en la modernización del sistema del seguro obligatorio.

La digitalización del documento también contribuye al desarrollo sostenible, ya que se gastará mucho menos papel.

Este cambio beneficiará tanto a los consumidores como a las compañías aseguradoras y ayudará a mejorar la gestión de accidentes transfronterizos.

Otro de los objetivos es acabar con el fraude en la falsificación del documento de la carta verde.

¿Cómo solicitar la carta verde o el Certificado Internacional de Seguro (CIS)?

Si tienes pensado viajar fuera de España, probablemente te estés preguntando dónde solicitar la carta verde.

Pues bien, el documento lo emite tu compañía de seguros, por tanto son ellos quien tienen que facilitarte este documento.

Hay que tener en cuenta que la Unión Europea advierte que, aunque lleves la carta verde, la legislación se aplicará en función del país donde haya ocurrido el accidente. En otras palabras, si por ejemplo tienes un siniestro y el parte está a tu favor, al solicitar la indemnización puede ser distinta a la de tu país.

¿En qué países es obligatorio llevar la carta verde?

La Carta Verde está reconocida y es recomendable en más de 40 países, pero no es obligatoria en la Unión Europea, Andorra, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

En cambio, sí es obligatoria en Albania, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bosnia-Herzegovina, Irán, Israel, Macedonia, Marruecos, Moldavia, Montenegro, Rusia, Serbia, Túnez, Turquía y Ucrania.

Aunque lo ideal sería no tener ningún accidente y disfrutar del viaje sin complicaciones, a veces pueden ocurrir imprevistos. Por eso, es fundamental llevar toda la documentación del seguro obligatorio del coche, ya sea de tu vehículo habitual, un coche de alquiler o uno que uses en contadas ocasiones.


 

 

lunes, 15 de febrero de 2021

¿De qué depende el precio de un seguro de coche?

 


El titular que arranca este post parece una pregunta de fácil respuesta, de las que te harían si fueras un niño en primero de la ESO o participases en un concurso de televisión de los que reparten mucho dinero a cambio de casi nada. A la gran mayoría de nuestros lectores les vendrá a la cabeza una clara respuesta a bote pronto: el precio de un seguro de coche depende de las coberturas, de qué va a ser. 

Factores que influyen en el precio de un seguro de coche

Sin embargo, siendo esto tan obvio como cierto existen numerosos factores que influyen en el precio a pagar por cualquier persona que contrate un seguro de coche. Como veremos, las compañías de seguros tienen en cuenta prácticamente todos los aspectos a la hora de valorar la cuantía de la prima que deberá abonar cada cliente. Os los detallamos a continuación.

El perfil de riesgo, esencial

Las compañías estudian cada caso particular con el fin de estudiar cuál es el perfil de riesgo, teniendo en cuenta muchísimos aspectos con el objetivo de determinar si a priori existe una mayor o menor probabilidad de siniestro, aspecto que redundará de manera decisiva en el precio de la póliza mediante una sencillísima norma: a más riesgo, más costoso será el seguro (o, si lo queremos enfocar de otra manera, cuanto menos probabilidades haya de que se produzca un percance más económicas serán las primas a pagar por el tomador).

A grosso modo para baremar el precio de un seguro de coche se tienen en cuenta dos grandes aspectos. Uno de ellos son las características del conductor, analizándose aspectos cruciales como su edad y la antigüedad de su permiso de conducir, que determinarán su experiencia no sólo al volante, sino también vital. Como es obvio las personas más jóvenes y con menos años de carnet tendrán que abonar un coste más elevado por su seguro, pues su desempeño en la carretera conlleva un mayor riesgo.

Otro dato crucial es el historial de siniestralidad de la persona que se quiere asegurar, en positivo y en negativo. Una persona que no ha dado nunca un parte o que al menos no haya tenido culpa en accidentes en los que haya estado involucrado denota prudencia, destreza y fiabilidad al volante, lo que puede tener la recompensa de un seguro económico; sin embargo, los conductores que se hayan visto involucrados en el pasado en varios siniestros en la carretera seguramente tendrán que pagar un precio más elevado por su póliza… e incluso, en algunos de los casos podrían ver cómo la aseguradora opta por no cubrirles.

Otros factores que la compañía de seguros también podría considerar con respecto al conductor son los puntos que tenga en el carnet, su lugar de residencia -pues siempre hay zonas con menor o mayor índice de siniestralidad , y la frecuencia con la que use su vehículo particular. La antigüedad como asegurado también puede ser una baza a favor de éste si su trayectoria es positiva.

El otro factor clave son las características del vehículo a asegurar, desde la antigüedad del mismo a su marca, modelo y versión, lo que indicará a la compañía datos fundamentales respecto a la seguridad que ofrece – no es lo mismo un utilitario que un monovolumen- o su cilindrada -los coches más potentes y veloces, como los deportivos, suponen un mayor riesgo de accidente que los de gama media-. También entran en juego aspectos como la posesión por parte del conductor/asegurado de una plaza de garaje, así como si el vehículo dispone de dispositivos antirrobo o de otros accesorios adicionales.

Y sí, también las coberturas

Y claro, después de todo lo ya citado, como destacábamos en el inicio es obvio que la modalidad del producto que se escoja y las coberturas de las que se dispongan determinarán decisivamente el precio de la póliza. Los más económicos son los seguros a terceros (cuyas modalidades más básicas cubren la responsabilidad civil, la defensa jurídica y los daños personales), mientras que los de precio más elevado son los seguros a todo riesgo, que a las garantías ya citadas pueden añadir muchas más: ampliación de RC, de daños corporales y de servicio de terceros, asistencia en viaje, rotura de lunas, daños al coche por colisión con animales, robo, incendio o pérdida total.

Por último, no podemos dejar de citar otro factor de perogrullo pero esencial: la compañía por la que apostemos para que nos asegure. La mejor apuesta siempre pasará por una equilibrada relación calidad-precio, procurando estar bien cubiertos por un producto económico pero completo e intentando no caer ni en el infraseguro ni en el sobreseguro.


 

lunes, 9 de noviembre de 2020

¿Qué es la franquicia de un seguro y cómo funciona?

 

Hoy vamos a acercarnos a uno de esos términos del ecosistema asegurador que pasa algo desapercibido entre otros más populares -prima, coberturas, póliza- pero resulta de crucial importancia y está presente en múltiples productos de casi todos los ramos. Es como ese vecino silencioso que paga el alquiler y no da problemas pero nadie sabe qué hace ni cómo se llama, como ese colega tímido del grupo de amigos que parece que no está pero sin embargo está. 

Hablamos de la franquicia, un concepto del que la mayoría tiene una cierta idea pero tal vez no de una manera certera, precisa y completa. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su razón de ser? ¿Qué tipos de franquicia existen? Son preguntas a las que arrojaremos luz en este artículo, con el fin de que vuestra idea se amplíe y precise. ¿Nos acompañáis?

¿Qué es la franquicia de un seguro?

La franquicia de un seguro es la cantidad económica que paga un asegurado por disfrutar de la aplicación de una determinada cobertura o servicio, cantidad que generalmente supone una parte del total del coste pues la otra corre a cargo de la aseguradora. Habitualmente viene descontada del importe que se reembolsa al cliente por parte de su compañía de seguros; es, de alguna manera, un sistema de copago entre ambas partes.

¿Cómo funciona?

La franquicia existe en casi todos los tipos de seguros -auto, hogar, comunidades, empresa, responsabilidad civil, salud, viaje- y, por tanto, se aplica en situaciones tan diversas como el pago de la reparación de los daños a un vehículo tras un siniestro de coche, el coste de una compleja intervención quirúrgica o los gastos de socorro y rescate de una persona perdida en la montaña. 

Como vemos este concepto es una figura todoterreno, o mejor dicho todoseguro. Sin embargo eso no implica ni mucho menos su obligatoriedad, pues habitualmente la oferta de las compañías a sus clientes incluye seguros con y sin franquicia y cada persona es quien tiene la última palabra contratar uno u otro.

Tipos de franquicia

Podemos distinguir tres tipos de franquicia en base a su funcionamiento y ejecución. Son estos: 

Franquicia fija

Establece una cantidad mínima que el cliente debe pagar al disponer de una determinada cobertura. Si el precio del servicio no supera esa cantidad, el coste íntegro corre a cargo del asegurado; en el caso de lo rebase, el resto del gasto deberá desembolsarlo la aseguradora. Imaginemos, por ejemplo, que se ha establecido una franquicia de 300 euros por el concepto de daños al coche del cliente y que este sufre un daño cuya reparación asciende a 500. En ese caso debería abonar 300, mientras que los otros 200 los pagaría la compañía de seguros. Si el coste de la reparación fuera, por ejemplo, de 150, los tendría que pagar íntegramente la persona asegurada, al no llegar esta cantidad al límite fijado.

Hay dos clases de seguros dentro de este tipo: los de franquicia absoluta, de los que ya hemos puesto un ejemplo; y los de franquicia relativa, que no dan derecho a reembolso si el daño del siniestro es inferior a la cifra que se haya pactado, pero sí ofrecen una indemnización completa a cargo de la aseguradora si el coste es superior. 

Lo comprenderéis mejor con un ejemplo. Supongamos que se ha establecido una franquicia de 250 euros; si el daño sufrido o el servicio disponible tiene un valor igual o menor a esta cantidad, el asegurado tendrá que pagar todo su coste; si su valor es superior (300, 400…) la compañía de seguros será quien abone todo el dinero.

Franquicia proporcional

Ambas partes, compañía y cliente, se reparten el coste del servicio en función de los porcentajes que se hayan estipulado en el contrato. De nuevo, un caso práctico para entenderlo mejor: si se ha establecido una franquicia del 20%, en el supuesto de que haya que realizarse un pago el asegurado se hará cargo de ese porcentaje del mismo y la aseguradora del 80% restante. 

Franquicia temporal

Habitual en numerosas pólizas de salud, en este caso la diferencia la marca el tiempo y no la cantidad de dinero. La compañía de seguros se hace cargo de los costes propios de una garantía a partir de una fecha, pero antes de ese día el cliente deberá ser quien pague en caso de que pretenda disponer de los beneficios de esa cobertura. Dicho de otra manera: una franquicia temporal es un periodo de carencia de los de toda la vida.

¿Por qué se aplica?

Ya hemos visto en qué consiste y cuáles son sus clases, pero todavía le quedará una duda al lector: ¿Cuál es su razón de ser? ¿Por qué se aplica? Principalmente para reducir el coste de gestión por parte de las aseguradoras, pues a menudo este resulta elevado para hacerse cargo de las garantías de menor coste y la operación no les sería rentable. De esta manera las compañías de seguros se ahorran la gestión y el pago de numerosos siniestros de escasa cuantía, lo que se traslada al precio resultando más económico para el asegurado.

Desde la perspectiva del cliente, los seguros con franquicia resultan mucho más económicos, pues invitan al asegurado a solicitar cobertura sólo cuando sea estrictamente necesario y esto hace que descienda la frecuencia con la que reclaman daños relativamente poco importantes.


 

lunes, 18 de noviembre de 2019

Seguro de coche a terceros o a todo riesgo

¿Cuándo compensa contratar nuestro seguro de coche a terceros y cuándo a todo riesgo?


Nuestro camino en la vida viene marcado por causas ajenas a nosotros, como la fortuna o las acciones ajenas, pero hay otras causas que son única y exclusivamente responsabilidad nuestra, fruto de nuestra capacidad, esfuerzo y toma de decisión. La vida nos pone constantemente en la tesitura de elegir, decidir, actuar. Y no es una cuestión baladí, como defiende el prestigioso psicólogo y escritor venezolano Renny Yagosevsky, quien acuñó una frase clarificadora: Todo está en nuestras decisiones. El que elige bien, vive bien. 


Vivir por lo tanto es elegir, desde cuestiones menores -qué película ver esta tarde- hasta importantes decisiones como el trabajo al que nos dedicamos, el modo de vida que llevamos o la persona con la que compartimos nuestro presente. Y no todas son tan claras como cebolla sí o cebolla no en la tortilla de patatas (por supuesto, siempre con cebolla). Algunas son más complejas y requieren de una importante reflexión, analizando las opciones y viendo los pros y los contras.


Es el caso, para las personas que tienen un coche en propiedad, de una importante decisión: ¿Lo aseguro a terceros o a todo riesgo? Desde aquí vamos a tratar de clarificaros un tanto el panorama.


Vamos a ello, ¿debemos asegurar nuestro vehículo particular a terceros o a todo riesgo? Depende; hay mil factores que entran en juego y cada persona tendrá sus circunstancias, y por eso es importante analizar los pros y contras de cada uno de estos caminos y a quienes les puede interesar tomar uno u otro.


Resumimos básicamente en qué consiste uno y otro producto. En líneas generales el seguro a terceros cubre únicamente los daños que se provoquen a terceros perjudicados, integrando la responsabilidad civil y generalmente ofreciendo un servicio de defensa jurídica y reclamación de daños; el seguro a todo riesgo, además, incluye otro tipo de garantías cuya cobertura puede llegar a amparar casi cualquier eventualidad. Huelga decir que es más completo… y más caro, por supuesto.


La tercera vía es el seguro a terceros ampliado. Nuestra compañía de confianza nos dará la posibilidad de aumentar las coberturas del seguro a terceros incorporando garantías adicionales a la póliza básica. Algunas amplían la responsabilidad civil (cobertura de los daños al vehículo estando éste en reposo o fuera de la circulación, arrastre de remolques y caravanas, insolvencia de terceros, adelanto de indemnizaciones, incremento en el límite de dinero por siniestralidad…), otras brindan un servicio más completo de defensa jurídica y reclamación de daños y otras ofrecen cobertura en múltiples condiciones: rotura de lunas, asistencia en viaje, robo, incendio, pérdida total, daños al coche por colisión con animales… Y un sinfín de garantías más. Deberemos tener bien claro de cuáles de estas coberturas precisamos y valorar que si necesitamos muchas de ellas igual nos compense más contratar un producto a todo riesgo, que incluye todas estas garantías citadas anteriormente, que uno a terceros sobreampliado.

El valor venal y la antigüedad


Hay un concepto esencial a la hora de decidir entre uno y otro producto: el valor venal, que es el valor de venta que tiene un vehículo justo antes de que se produzca un siniestro. En los dos primeros años, en los que el coche pasa de nuevo a semi-nuevo, se mantiene en un alto porcentaje, pero a partir del tercer año suele reducirse sustancialmente. Este concepto no suele ser muy relevante en caso de sufrir un pequeño percance, pero resulta crucial si del accidente sufrido por el vehículo resulta un “siniestro total” y por la tanto la pérdida del vehículo, en ese caso la aseguradora sólo indemnizará al cliente por el valor venal del coche.


La antigüedad del auto, por lo tanto, es un factor esencial a la hora de asegurarlo de uno u otro modo, pues determina esencialmente la circunstancia de un “siniestro total”. Si este es nuevo o semi-nuevo tal vez convenga suscribir un seguro a todo riesgo; en los años posteriores, quizás lo más recomendable sea contratar uno a terceros ampliado; y cuando el coche ya ha cumplido una edad importante, en torno a los cinco años, lo más lógico es protegerlo por un seguro a terceros más básico.

Otros factores


Pero esta no es una ley inamovible, pues muchísimos factores más entran en juego a la hora de tomar una decisión. Uno de ellos es, por supuesto, el precio, realizando numerosas consideraciones. Por ejemplo, cuánto se obtendría vendiendo el coche en comparación con el coste de la prima a todo riesgo, pues si su valor fuera similar parece claro que convendría contratar el seguro básico; o si sería posible sustituir el coche accidentado por uno de las mismas características con la indemnización que nos ofrecería la aseguradora…


También entran en juego otras cuestiones, que resultan de suma importancia a la hora de tomar esta decisión. Por ejemplo, la frecuencia con la que utilicemos el coche, pues no se corre el mismo riesgo conduciendo todos los días que sólo de vez en cuando; nuestra experiencia y habilidad al volante, que son dos grandes bazas a la hora de otorgarnos seguridad y minimizar la posibilidad de accidente; el estado de las carreteras por las que nos movemos habitualmente, su peligrosidad y la densidad del tráfico; si el coche duerme en un garaje, donde se conserva mejor y se desgasta y deprecia menos, o lo hace en la calle, donde además está más expuesto a actos vandálicos; el valor emocional más allá del económico que le otorguemos al coche… y por último y no menos importante ese intangible que llamamos sensación personal, ese criterio propio mezcla de emoción, intuición y razón fruto de tantos ingredientes que hemos metido en la coctelera. Siguiendo esa corazonada es más fácil que tomemos una decisión satisfactoria.

martes, 30 de octubre de 2018

¿Cómo rellenar un parte amistoso?




En caso de accidente con un contrario, la forma más habitual de solucionar el conflicto es mediante un parte amistoso del seguro del automóvil en el que ambas partes reconocen los daños, la responsabilidad de los hechos y dejan constancia de sus datos personales para facilitar el trabajo de las aseguradoras a la hora de tramitar el siniestro.
Como ya he recibido varias dudas a través del blog sobre en qué consiste una declaración amistosa de accidente, cómo rellenarla o qué hacer con ella más adelante, he decidido escribir este post explicativo para que sirva de guía.

 ¿Cómo rellenar una declaración amistosa de accidente?

  • En la primera parte hay que incluir la fecha y hora del accidente y el lugar donde haya ocurrido. 
  • Además, es necesario especificar si ha habido daños personales y materiales (además de los sufridos por los vehículos) y si hay testigos del accidente, en cuyo caso hay que registrar también sus datos de contacto. 
  • La segunda parte se centra en los datos de cada asegurado y su vehículo. En cada una de las columnas debe anotarse: 
  • Nombre, nacionalidad, dirección y teléfono de contacto del asegurado. 
  • Modelo, marca y matrícula y lugar de matriculación del vehículo y del remolque, si lo tuviera. 
  • Nombre de la aseguradora, número de póliza, número de Carta Verde (cuando en el accidente estén involucrados conductores extranjeros), nombre, dirección y teléfono de la agencia o corredor de seguros. También se deberá señalar si el seguro contratado cubre los daños propios, es decir si es a Todo Riesgo. Todos estos datos se consultarán en la póliza correspondiente. 
  • Nombre, nacionalidad, dirección, teléfono de contacto y número del permiso de conducir del conductor. 
  • Indicar el punto de choque inicial con una flecha en un dibujo en el que aparece dibujado una moto, un coche y una furgoneta. 
  • Daños apreciados en el vehículo 
  • Circunstancias, donde hay que esclarecer cuál ha sido el motivo del accidente, por ejemplo “daba marcha atrás” o “cambiaba de carril”. 
  • Un croquis con la representación aproximada del lugar del accidente y de cómo se ha producido. Además aquí debe quedar constancia de cuáles han sido los daños que ha sufrido el vehículo. Es importante indicar siempre los sentidos de la marcha de cada uno de los vehículos, el punto de choque inicial, la posición de los vehículos en el momento del choque y la dirección seguida por ambos, ya que esto puede ayudar a esclarecer las circunstancias. 
  • Observaciones, donde deberemos indicar todos aquellos datos adicionales de relevancia a los que no hayamos hecho incidencia en otros apartados. 
  • Firma del conductor.
    Una vez rellenado el parte cada una de las partes debe quedarse con una copia que debe ser idéntica a la otra. Una vez hecho esto ningún conductor podrá añadir más datos a sus declaraciones.

 

 ¿Qué hacer una vez rellenado el parte?

Tras rellenar la declaración amistosa, cada una de las partes involucradas en el accidente debe ponerse en contacto con su compañía aseguradora en un plazo máximo de 7 días y remitirle la copia firmada para que se inicie el proceso de tramitación y reparación.
Cada aseguradora se encargará de correr con las gastos de la reparación del vehículo de su asegurado y después ambas aseguradoras determinarán cuál es la parte culpable del accidente. Una vez determinado qué conductor ha sido el responsable del siniestro, pueden darse varias situaciones:

  • El conductor no culpable no asume ningún tipo de coste ni consecuencia.
  • El conductor culpable no asume ningún coste si tiene un seguro a todo riesgo. En este caso será la aseguradora la encargada de responder por los gastos de reparación de ambos vehículos, aunque lo más probable es que esto provoque un encarecimiento en la póliza del asegurado para su renovación.
  • Si el conductor culpable tiene un seguro a terceros debe asumir el coste de sus reparaciones, pero su aseguradora se encargará de cubrir las del conductor no culpable.
Además, si el conductor culpable tiene una franquicia en su seguro se deberá hacer cargo por el importe que no quede cubierto. También es posible el caso de que ambas aseguradoras paguen a partes iguales si no se ponen de acuerdo en la culpabilidad o hay incongruencias en la declaración del accidente.

 

Consejos para rellenar el parte amistoso


  • Escribe en letra mayúscula para facilitar su lectura y comprensión
  • Haz fotos con el móvil: pueden servirte como pruebas en caso de no llegar a acuerdo
  • Mantén la calma y asegúrate de que está completo. No firmes nada si no estás conforme con lo declarado por el contrario
  • No añadas nada una vez os quedéis cada uno con su respectiva copia, ya que probablemente invalidará el proceso.



jueves, 22 de marzo de 2018

Ocho multas que te pueden poner aunque no muevas el coche



Un error, un despiste, o el exceso de confianza al volante pueden provocar que cometamos una infracción de tráfico, con su consiguiente multa.
El exceso de velocidad o conducir mientras se utiliza el teléfono móvil son dos de las causas más comunes por las que se puede recibir una sanción de tráfico. Pero también con el coche parado podemos estar cometiendo una infracción, estas multas son más habituales de lo que parece.
En primer lugar podemos recibir una multa por no tener el seguro al día. La sanción va desde 600 a 3.000 euros e incluye la inmovilización del vehículo. Aunque puede parecer lógico pensar que si no lo vamos a utilizar no es necesario asegurarlo porque no vamos a tener un accidente de circulación con él, en realidad no es así y todos los coches deben tener una cobertura, como mínimo, de la Responsabilidad Civil.

También podemos ser multados por no haber pasado la ITV, con multas desde los 200 a los 500 euros. Si la ITV es desfavorable o negativa, el propietario del vehículo cuenta con un plazo máximo de 2 meses para subsanar los defectos encontrados y pasar una nueva inspección. De lo contrario, el vehículo podría ser dado de baja.
Si cambiamos de domicilio sin avisar a Tráfico en un plazo de 15 días, la multa puede suponer unos 80 euros. Asimismo, lavar o limpiar el coche en la vía pública puede suponer una multa de 30 a los 3000 euros, ya que se considera degradar el estado del mobiliario urbano.
Otra multa que podemos recibir sin necesidad de mover el coche es por tener la matrícula sucia, dificultando su legibilidad. Tenemos que distinguir dos diferencias que harán más o menos grave una infracción relacionada con la matrícula de nuestros vehículos. El hecho de que ésta se encuentre en mal estado, doblada, rota o no llevarla, además de sucia, la Ley de Tráfico lo considera como una infracción grave que puede dar como resultado multas de 200 euros aunque no suponga pérdidas de puntos. En el otro caso, más extremo, hace referencia al hecho de manipular las matrículas de cara a dificultar la identificación. Esto para la Ley pasa a ser una infracción muy grave implicando sanciones que pueden ascender a los 6.000 euros y en estas situaciones implicando pérdida de hasta seis puntos del carné de conducir.
Tres posibilidades más de recibir una sanción con el coche parado son, por ejemplo, por aparcar en la playa, por repostar con las luces encendidas o el motor en marcha, en cuyo caso la sanción puede ser de 200 euros y retirada de tres puntos del carné de conducir, y finalmente, por reparar el vehículo en la calle.


viernes, 2 de febrero de 2018

ASISTENCIA JURIDICA Y RECLAMACION DE DAÑOS EN LOS SEGUROS DE AUTOS

Vamos a hablar en este post de una garantía polivalente, ya que de una manera u otra se incluye en la actualidad en muchas modalidades de seguros. Nos referimos a la cobertura de asistencia jurídica, que se hace presente tanto en los contratos relativos al ámbito profesional y de la empresa, como en aquellos seguros de ámbito privado.
Sin embargo, uno de los entornos en los que se antoja más importante es en el de los seguros de auto, ya que la conducción se presta a numerosas situaciones de conflicto, en el mejor de los casos, con otros vehículos y conductores. Por eso esta cobertura, que en otros ramos puede pasar más desapercibida para muchos de los clientes o al menos quedar en un segundo plano, cobra una mayor relevancia cuando hablamos de vehículos.
Dentro de los seguros de automóvil, la cobertura de defensa jurídica y reclamación de daños resulta por tanto muy importante. Aunque esté a la sombra de otras como la asistencia en carretera, los daños propios o la responsabilidad civil (las más utilizadas con diferencia, todo sea dicho), esta garantía que en ocasiones forma parte de la póliza y en otras se contrata como un servicio extra resulta útil en numerosos supuestos. No suele, además, suponer un gran coste adicional para el cliente y puede en cambio significar un ahorro importante si llegase el caso de necesitarla. Pasemos a ver para qué sirve contar con ella.

Dos casos opuestos
En líneas generales esta cobertura nos aporta defensa jurídica en caso de que nos llegue una reclamación a causa de un accidente en el que nos hayamos visto inmersos como asegurados, propietarios, conductores u ocupantes del vehículo (o todo a la vez, que podría ser). También puede ofrecernos un reembolso de los gastos pertinentes para todos esos trámites, en caso de que así lo deseemos, hasta los límites establecidos en la póliza.
En el caso contrario, si fuéramos nosotros quienes reclamásemos una indemnización a causa de los daños sufridos tras un accidente, actuaría la cobertura de reclamación de daños. Siempre y cuando, claro, que existiera un fundamento jurídico para hacerla efectiva y eficaz. En definitiva, el objetivo es asistirnos tanto si somos los causantes como si somos las víctimas del suceso.
Otra garantía que puede resultar relevante, aunque eso no quiere decir que todas las compañías de seguros la cubran, es la de depósito de fianzas penales. Gracias a ella la aseguradora cubre las cantidades que se exijan al asegurado o al conductor autorizado para obtener su libertad provisional.
Además, la cobertura protagonista de este post puede llegar a brindarnos defensa y asesoría jurídica en muchos más supuestos: estar involucrados en un accidente como peatones o ciclistas o con nuestro coche detenido y fuera de la circulación (extensiones de la cobertura de reclamación de daños); infracciones administrativas de Tráfico; reclamaciones por reparaciones defectuosas… Y, por supuesto, el seguro también nos puede brindar asesoría y consulta jurídica telefónica u online, más allá de la personal.

Letra pequeña y exclusiones
Por supuesto que no todo vale y que las aseguradoras nos prestan ayuda, pero no a toda costa y, de cualquier manera. Por ejemplo, hay que saber que deberemos aportarles la mayor parte de pruebas que estén en nuestro poder para tener más garantías de que nos brinden defensa jurídica. A la hora de reclamar daños se valora la presentación de documentos (como el atestado, un parte de declaración amistosa de accidentes o una declaración de un testigo presencial) que demuestren la inocencia del cliente en el accidente y su derecho a reclamar.
En el caso de que, o no tengamos pruebas, o estas nos sean desfavorables, el servicio jurídico de la aseguradora podría no hacerse cargo del proceso, aunque en ese caso lo frecuente es que nos ofrezca consejo como clientes suyos que somos y tengamos libertad de acción para realizar la reclamación por otras vías. De prosperar esta, sí que podremos solicitar que se haga cargo de los gastos, dentro de los límites de la póliza.
Al fin y al cabo, la libre elección de profesionales es otra de las ventajas que puede brindarnos esta garantía. La compañía de seguros puede por tanto ofrecernos asistencia profesional, cobertura económica (si acudimos a profesionales externos al servicio jurídico de la aseguradora) o ambas cosas, según cada caso particular y las condiciones de la póliza que hayamos firmado.
Fijarse en la letra pequeña resulta esencial y eso incluye no sólo tener en cuenta el límite económico de nuestra cobertura, que deberemos tener presente, sino las famosas exclusiones, en las que no siempre reparamos. Por ejemplo, será difícil (por no decir imposible) que nuestra aseguradora se haga cargo de los gastos derivados de declaraciones infundadas, de las reclamaciones ante ella de los ocupantes de un vehículo por responsabilidad civil del asegurado en el accidente o por hechos demostrados de mala fe por parte del cliente.

miércoles, 3 de enero de 2018

Circulando por vías no aptas. ¿Nos protege en esta situación el seguro de coche?


Conductores de España, reconocedlo. Quien más, quien menos, la gran mayoría de nosotros nos habremos metido por algún camino de cabras en alguna ocasión, bien por exceso de confianza, por afán de aventura o simplemente a causa de una equivocación. Vías escasamente asfaltadas -o directamente sin asfaltar- llenas de baches, socavones, peligrosas curvas y cambios de rasante. La típica carretera perfecta para romperse un tobillo si se va a pie, provocar una caída si se circula en bici o poner en serio peligro la integridad física del vehículo  (ay, esos bajos tan bajos) si se conduce.

Por supuesto que somos soberanos de tomarnos la libertad de atrevernos a circular por esas carreteras de Dios. Pero, más allá del peligro que ello supone, debemos saber también que tal vez no estemos asegurados en caso de que suframos un accidente, un golpe dañe nuestra carrocería o nuestro vehículo quede inmovilizado.
¿Por qué? Simplemente porque no siempre el seguro de coche cubre los incidentes acaecidos en vías no aptas. De hecho, algunas compañías ni siquiera amparan en sus ofertas esa cobertura.
¿Cuáles son estas vías? La introducción del post y su propia denominación lo dejan bastante claro, pero vamos allá con una definición: Aquellas que no son apropiadas para una circulación segura, a pesar de que se pueda transitar por ellas. El Estado es el encargado de reconocer si una vía es apta o no, aunque el criterio puede variar de una comunidad autónoma a otra.

No todo vale
En la mayoría de los casos son tramos no asfaltados, desde un camino rural a un carril de tierra. La buena noticia es que muchas compañías de seguros ofrecen en sus pólizas la posibilidad de asistencia en estas pistas. Pero, eso sí, aunque nuestra póliza nos proteja no debemos venirnos demasiado arriba: si nos quedásemos atrapados en las arenas de una playa o dañásemos nuestro vehículo por conducir campo a través nuestro seguro no nos cubriría, ya que las zonas que no sean un camino quedan fuera de la cobertura del seguro.
Nuestra compañía aseguradora no nos brindaría apoyo en este tipo de casos. Y no sólo porque no quisiera, sino porque quizás tampoco podría: es posible que sea complicada la llegada de asistencia a la zona, e incluso imposible. Y, además, incluso estaríamos cometiendo una ilegalidad, ya que la legislación española no permite la circulación de vehículos a motor fuera de los caminos recogidos y regulados específicamente en la normativa aplicable en cada comunidad autónoma. Así que mejor hay que pensarlo antes de ir demasiado lejos conduciendo.
Dicho esto, estando al volante podría haber situaciones que nos hicieran dudar, como circular a través de un cortafuegos. Hay que decir que a estos no se les considera caminos, ya que no han sido creados para circular sino para evitar que los incendios se propaguen. De cualquier manera, asegurarse bien antes de tomar una vía que nos plantee dudas resulta siempre una buena costumbre.
Otro caso complejo sería el referente al acceso de ayuda, que en algunos casos es prácticamente imposible para una simple grúa. Por eso, hay que conocer al dedillo los términos de nuestro contrato con la compañía de seguros para saber si en la póliza viene recogida la asistencia en este tipo de casos. Es por lo tanto una buena práctica estar debidamente informados, para saber a qué nos atendríamos si algo sucediera.

Colectivos más interesados
La cobertura de asistencia en vías no aptas, si puede contratarse como una garantía opcional, puede ser de utilidad para varios colectivos, más allá de para las personas a las que les guste correr riesgos. Por ejemplo, si el cliente posee un todoterreno o un 4×4 en propiedad es mucho más elevada la posibilidad de que lo utilice en vías no asfaltadas. Este tipo de vehículos suele pagar primas más altas por su seguro, pues corren mayores riesgos y sus índices de siniestralidad son superiores a los de otros medios de transporte como el turismo tradicional.
Estos seguros también pueden interesar especialmente a otros clientes, en función de su ubicación (si viven en un entorno rural, como los habitantes de un pueblo o una aldea) o en función de su profesión. Algunos colectivos, como el de los cazadores, los pescadores, los agricultores o los ganaderos pueden estar interesados en disponer de las coberturas de un seguro de auto para vías no aptas. Y, por supuesto, los amantes de la naturaleza a los que les guste dirigirse a sitios perdidos para realizar senderismo, escalada o bici de montaña alejados de la civilización. Pero recordad de nuevo que no todo vale.

martes, 26 de diciembre de 2017

LAS TRAMPAS DEL SEGURO DE COCHE BARATO

El día que buceas entre todas la ofertas de seguros que te llegan y consigues la más barata te sientes el rey del mambo. Aún más cuando, pasados unos días, te llega el recibo a cuenta y lo pagas satisfecho, como si fueras el tipo más listo de la carretera.
Hasta que un día…en tu coche aparece la maldita rallada en la puerta o necesitas que te manden la carta verde para viajar a Francia con el coche. Sí, ese día, maldices el momento en que decidiste ahorrarte los cuatro duros más caros de tu vida. Declarar un siniestro o pedir un simple papel se convierte en un quebradero de cabeza que puede acabar en ataque de nervios.

¿Qué dejan de incluir para poder ofrecer precios tan ajustados?

Ahí van los puntos negros de los seguros baratos: 

Los 2×1 y 50%
Estos descuentos sólo se aplican a los perfiles de conductores que la compañía de seguros haya elegido. Por ejemplo: Hombre de 50 años con antigüedad de carné de más de 15 años y 0 siniestros declarados. Si no cumples con cualquiera de estas cualidades, olvídate de la oferta.

Limitación de talleres
Algunas compañías no disponen de asistencia mecánica y se apoyan en compañías externas para ofrecer este servicio a sus clientes. La falta de coordinación en el servicio puede retrasar la llegada de la grúa o incluso la obligación de taller asignado, es decir,  que no puedas ir a tu taller de confianza y te toque ir a recoger el coche a varios kilómetros de casa.

El truco de las franquicias
Ojo con los llamados "todo riesgo". Pregunta siempre qué franquicia te están aplicando. Detrás de una prima económica es probable que se esconda una franquicia muy alta. Pagas un precio de seguro bajo pero el día que arreglas el coche estás obligado, por contrato, a pagar un importe fijo desmesurado. Por ejemplo: Seguro de 130€ euros + franquicia de 800.

Partes no libres de culpa
Cuando uno tiene culpa, es normal que un siniestro penalice su historial. Lo que no es normal es que cuando es el otro coche el que ha hecho el daño, la compañía haga constar el siniestro y afecte negativamente en la bonificación de mi póliza. ¡No te dejes engañar, en este caso eres el afectado, no el culpable!

El hachazo del segundo año
El primer año fardas con tus amigos de la súper oferta que has contratado pero el segundo año, la compañía de seguros carga a tu cuenta el doble de prima que el año anterior. En esta renovación pagas lo que te ahorraste al contratar. ¿Dónde está la gracia?

Gestiones ocultas
Añadir un nuevo conductor a tu seguro, pedir una copia, recurrir una multa… cualquiera de estas gestiones pueden salirte por un ojo de la cara en una compañía low cost. Te cobran cuotas añadidas por trámite que pides.
Un vez más lo barato puede salir caro, dejando por el camino coberturas básicas para nuestra seguridad y la de nuestro coche. Así que cuando contrates un seguro nuevo, más allá del ahorro que te lleves, revisa que no te cuelen ninguno de estos viejos trucos.