miércoles, 3 de enero de 2018

Circulando por vías no aptas. ¿Nos protege en esta situación el seguro de coche?


Conductores de España, reconocedlo. Quien más, quien menos, la gran mayoría de nosotros nos habremos metido por algún camino de cabras en alguna ocasión, bien por exceso de confianza, por afán de aventura o simplemente a causa de una equivocación. Vías escasamente asfaltadas -o directamente sin asfaltar- llenas de baches, socavones, peligrosas curvas y cambios de rasante. La típica carretera perfecta para romperse un tobillo si se va a pie, provocar una caída si se circula en bici o poner en serio peligro la integridad física del vehículo  (ay, esos bajos tan bajos) si se conduce.

Por supuesto que somos soberanos de tomarnos la libertad de atrevernos a circular por esas carreteras de Dios. Pero, más allá del peligro que ello supone, debemos saber también que tal vez no estemos asegurados en caso de que suframos un accidente, un golpe dañe nuestra carrocería o nuestro vehículo quede inmovilizado.
¿Por qué? Simplemente porque no siempre el seguro de coche cubre los incidentes acaecidos en vías no aptas. De hecho, algunas compañías ni siquiera amparan en sus ofertas esa cobertura.
¿Cuáles son estas vías? La introducción del post y su propia denominación lo dejan bastante claro, pero vamos allá con una definición: Aquellas que no son apropiadas para una circulación segura, a pesar de que se pueda transitar por ellas. El Estado es el encargado de reconocer si una vía es apta o no, aunque el criterio puede variar de una comunidad autónoma a otra.

No todo vale
En la mayoría de los casos son tramos no asfaltados, desde un camino rural a un carril de tierra. La buena noticia es que muchas compañías de seguros ofrecen en sus pólizas la posibilidad de asistencia en estas pistas. Pero, eso sí, aunque nuestra póliza nos proteja no debemos venirnos demasiado arriba: si nos quedásemos atrapados en las arenas de una playa o dañásemos nuestro vehículo por conducir campo a través nuestro seguro no nos cubriría, ya que las zonas que no sean un camino quedan fuera de la cobertura del seguro.
Nuestra compañía aseguradora no nos brindaría apoyo en este tipo de casos. Y no sólo porque no quisiera, sino porque quizás tampoco podría: es posible que sea complicada la llegada de asistencia a la zona, e incluso imposible. Y, además, incluso estaríamos cometiendo una ilegalidad, ya que la legislación española no permite la circulación de vehículos a motor fuera de los caminos recogidos y regulados específicamente en la normativa aplicable en cada comunidad autónoma. Así que mejor hay que pensarlo antes de ir demasiado lejos conduciendo.
Dicho esto, estando al volante podría haber situaciones que nos hicieran dudar, como circular a través de un cortafuegos. Hay que decir que a estos no se les considera caminos, ya que no han sido creados para circular sino para evitar que los incendios se propaguen. De cualquier manera, asegurarse bien antes de tomar una vía que nos plantee dudas resulta siempre una buena costumbre.
Otro caso complejo sería el referente al acceso de ayuda, que en algunos casos es prácticamente imposible para una simple grúa. Por eso, hay que conocer al dedillo los términos de nuestro contrato con la compañía de seguros para saber si en la póliza viene recogida la asistencia en este tipo de casos. Es por lo tanto una buena práctica estar debidamente informados, para saber a qué nos atendríamos si algo sucediera.

Colectivos más interesados
La cobertura de asistencia en vías no aptas, si puede contratarse como una garantía opcional, puede ser de utilidad para varios colectivos, más allá de para las personas a las que les guste correr riesgos. Por ejemplo, si el cliente posee un todoterreno o un 4×4 en propiedad es mucho más elevada la posibilidad de que lo utilice en vías no asfaltadas. Este tipo de vehículos suele pagar primas más altas por su seguro, pues corren mayores riesgos y sus índices de siniestralidad son superiores a los de otros medios de transporte como el turismo tradicional.
Estos seguros también pueden interesar especialmente a otros clientes, en función de su ubicación (si viven en un entorno rural, como los habitantes de un pueblo o una aldea) o en función de su profesión. Algunos colectivos, como el de los cazadores, los pescadores, los agricultores o los ganaderos pueden estar interesados en disponer de las coberturas de un seguro de auto para vías no aptas. Y, por supuesto, los amantes de la naturaleza a los que les guste dirigirse a sitios perdidos para realizar senderismo, escalada o bici de montaña alejados de la civilización. Pero recordad de nuevo que no todo vale.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Pasar de vivir a vivir bien: la importancia del bienestar en los seguros de salud

Nuestro bienestar diario es uno de los aspectos de los seguros de salud que más han evolucionado positivamente en los últimos años, ¿quieres descubrir cómo?

En este mundo cambiante que se mueve a una velocidad de vértigo, la sociedad sigue y sigue evolucionando a pasos agigantados. Y posiblemente la salud sea uno de los aspectos del modo de vida actual en el que más cambios positivos se han producido, eso tiene que ver con que cada día se consideran los aspectos saludables de la vida en más ámbitos, desde el colegio a la madurez, en la empresa, etc…
La mentalidad de la población ha cambiado y el interés de la mayoría de las personas es encontrarse bien en líneas generales, sin entrar en detalles. Ya no vale con ir al médico como último recurso a por una receta. Ahora el ciudadano se preocupa por hacer deporte, ya sea en la calle corriendo, o yendo al gimnasio, se interesa también en su bienestar emocional (más importante todavía que el físico) se relaja en un spa para desestresarse, cuida su aspecto físico, visita al psicólogo si es necesario sin que le tachen de loco y vigila su nutrición, especialmente lo que comemos está presente en el día a día.
En definitiva, hemos asumido que la salud pasa por el cuidado personal en muchos terrenos, y por fortuna cada vez tenemos más opciones a nuestra disposición para hacerlo. El mercado ha aprovechado ese deseo humano de cuidarse más para poner a su disposición una amplia oferta de centros y tratamientos relacionados con el cuidado de la salud. En definitiva, con el bienestar.
Como el bienestar es indisoluble de la salud, las aseguradoras también han adaptado sus seguros de salud y ya incluyen coberturas y servicios relacionadas con el cuidado físico y emocional del cliente. Ahora no sólo se habla en las diferentes ofertas de atención médica, hospitalización, etcétera. Las coberturas médicas en ocasiones van muchísimo más allá, complementando las habituales del seguro de salud estándar, facilitando al asegurado y su familia consejos y prácticas saludables que son complementos de su seguro que se pueden disfrutar sin necesidad de utilizar los servicios médicos típico de un seguro de salud.

Las múltiples caras del bienestar
Si pensamos en un seguro médico que se preocupe del bienestar en su oferta, es muy probable que nos vengan a la cabeza las coberturas más obvias:
  • Tratamientos de fisioterapia. Acceso al servicio de profesionales especializados en esta disciplina de la salud. Con ella se ofrece una alternativa terapéutica no farmacológica para diagnosticar, prevenir y tratar síntomas de múltiples dolencias por medio del ejercicio terapéutico, técnicas manuales, calor, frío, luz, agua o electricidad.
  • Acceso a spas y gimnasios. Posibilidad de disfrutar de los beneficios de acudir a centros en ambos tipos de instalaciones, la primera especializada en ayudar a relajar el cuerpo y la mente y la segunda perfecta para ponerse en forma.
  • Centros de medicina estética. La preocupación por mejorar el aspecto estético es cada vez mayor en los últimos tiempos. Algunas compañías también incluyen esta cobertura en su oferta de bienestar.
  • Consulta con especialistas en nutrición y dietética. Más importante que la estética es la nutrición, una clave en el cuidado de la salud. Acudir a un especialista puede ayudarnos a llevar una dieta saludable.
  • Atención psicológica. Por encima de todo, una mente saludable es la clave. Y el acceso a la ayuda de profesionales especializados en diferentes áreas de la psicología puede sernos muy útil.

Muchas más coberturas
Sin embargo, un programa de bienestar puede incluir muchas coberturas más en su oferta, tantas que no vamos a acabar este párrafo: medicina predictiva, esencial en la prevención de enfermedades;  logopedia, que ayuda a mejorar la comunicación y el lenguaje tanto en niños como en adultos; acupuntura, práctica de punción con agujas que tiene una finalidad curativa o terapéutica; osteopatía, un método de tratamiento de las enfermedades que se basa en los masajes y la manipulación de las articulaciones; y otras muchas como podología, cirugía ocular, óptica, audiología…
El bienestar, por tanto, no es una moda o un lujo. Es una rama importante de la salud, la que hace que pasemos de sólo vivir a vivir bien, como su propio nombre indica. Por eso los servicios de bienestar que nos ofrezcan las aseguradoras en nuestro seguro de salud deben ser un factor importante a considerar a la hora de decantarnos por una u otra compañía.
Ya no debemos conformarnos con un seguro que nos ofrezca buenos médicos y mejores hospitales, si además nos ayuda a estar en forma para sufrir las menos enfermedades posibles, todos salimos ganando ya que necesitaremos menos médicos y estaremos más sanos durante más tiempo, y de eso se trata.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Gestiones post-mortem: una carga de la que nos podemos liberar gracias a un seguro de decesos

Las gestiones una vez que algún familiar fallece, son una dura carga de la que puedes descansar al contratar tu seguro de decesos.


Cuando un ser querido fallece, al gran dolor por la pérdida se le suma el tener que afrontar, de manera obligatoria, todo un mundo de trámites por delante. En un estado de shock emocional, de gran tristeza y de duelo, las condiciones para encargarse de esa serie de papeleos forzosos no son las mejores, como es lógico.


Tal vez una buena opción sea liberarnos, en la medida de lo posible, de esa complicada carga, trasladándola a la compañía de seguros. ¿Cómo? Esa posibilidad es una de las grandes bazas que ha ofrecido recientemente, bueno desde hace unos años en realidad, el seguro de decesos a los clientes: liberarles de los trámites y las gestiones en la mayor medida que se pueda.  Y bien que se nota ese apoyo en los peores momentos.


Aunque existen más gestiones que realizar (de los traslados, en caso necesario, del final de la vida digital…) vamos a hablar de las gestiones administrativas. De los pesados trámites de los que puede aliviarnos, y mucho, el haber contratado una póliza de decesos, ya que la aseguradora puede realizarlos por nosotros y asesorarnos, en los que no sea posible delegarlos, para que los cumplimentemos de una manera más sencilla, rápida y sin errores que a veces pueden llegar a costar dinero, y no poco, especialmente cuando se trata de impuestos. ¿Cuáles son esas gestiones? Ni una ni dos, sino muchas. Seguid leyendo.


Principales gestiones


Al contratar el servicio de gestoría para los trámites post-morten, en la póliza de decesos, la aseguradora ofrece una atención a los herederos del fallecido mediante la asistencia de un representante de la empresa de seguros, que les informa y asesora sobre los trámites a seguir. Gestionando incluso algunos de ellos cuando eso es posible.


De esta manera, la compañía se hace cargo de la tramitación ante los organismos oficiales de documentos relativos al asegurado y a los herederos y recopila la documentación necesaria en caso de fallecimiento.


En cuanto a los trámites relativos al asegurado, los principales son la obtención del certificado de defunción, de la partida de nacimiento y del certificado de actos de última voluntad, además de la tramitación de la inscripción de baja en el Libro de Familia y en la cartilla del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Otro trámite importante es el que se hace para obtener el Certificado de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento, que es el documento que acredita los contratos vigentes en que figuraba como asegurada la persona fallecida y con qué entidad aseguradora, de esta manera se puede ejercer el derecho como beneficiario si existiera un seguro a favor de los familiares.


En lo relativo a los herederos hay también mucho trabajo por hacer. Otras gestiones importantes son la obtención de numerosos certificados como los de matrimonio, de convivencia, el de Fe de Vida y Estado o el del Auxilio por defunción del INSS.

Además de eso, hay que hacerse cargo de la realización de diferentes trámites, como el alta en la cartilla del Instituto Nacional de la Seguridad Social para el cónyuge y sus beneficiarios o las solicitudes de pensiones de viudedad y orfandad, si fuera el caso. Todo ello, además de los trámites correspondientes a la gestión del impuesto sobre sucesiones y donaciones.


Pero, como dijimos antes, la labor de asesoría también resulta importante en estos casos. En situaciones como esta son importantes los consejos de un experto en cuestiones como la apertura de testamento, la adjudicación de la herencia, la determinación del caudal hereditario… En resumen, los relativos a la tramitación sucesoria.


Recopilando información


La ayuda de un servicio de gestoría puede sernos además de gran ayuda a la hora de recopilar toda la información necesaria para el cobro de un capital asegurado en caso de fallecimiento: desde la declaración de siniestro, hasta los certificados de nacimiento y de defunción del asegurado.


Además, se deben obtener otros certificados como el registro de actos de últimas voluntades, la copia del último testamento del asegurado o la declaración de Herederos Ab Intestato. Pero se requieren muchos más documentos: certificados médicos del fallecido, documentos acreditativos de la condición y personalidad de beneficiario, carta de pago (o declaración de exención del Impuesto General sobre Sucesiones y Donaciones relativo al Capital Asegurado) …


Si leyendo todo esto te has agobiado casi tanto como el redactor de este artículo, ya tienes un motivo importante más para valorar la importancia de contar con un seguro de decesos que se encargue de estos papeleos. La muerte de alguien querido ya es demasiado triste como para soportar cargas adicionales, así que considera no dejárselas a otros.